AZRAEL

Categoría: LUCES
Fuente: Basado en el A.D.A.M.A. y el Libro de Samahel
Significado: «Dios me ayudó»
Símbolo: Ángel de la MUERTE DE LA VIDA y de la VIDA DE LA MUERTE

Ángel cuyo nombre en hebreo significa «Dios me ayudó». Según la tradición oriental representa a la muerte; pero en los extensos escritos que dictó para el Libro de Samahel (páginas 71-212-1556 en adelante) se nos revela como el ángel de la Muerte de la vida y de la Vida de la muerte, símbolo con el que aparece también en el A.D.A.M.A., encarnando a dos mujeres que se presentan con dichos nombres. Es el ángel simbólico de la verdadera Iniciación (muerte del hombre viejo y nacimiento del hombre nuevo). Es así mismo el «Túnel de Luz» que une a los mundos físico y espiritual… túnel que algunas personas han vislumbrado en momentos muy cercanos a la muerte.
Iconográficamente se le presenta de dos maneras: Acompañado de un bebé, o bien como un esqueleto con guadaña, coronado de rosas o flores primaverales (muerte y nacimiento respectivamente). En Mística Operativa y Sagrada es invocado cara al Oeste cuando el sol se pone, y su energía es afín al perfume de la Mirra y al color Naranja vivo.
En Paiporta, aparte de dictar los textos para el Libro de las 2000 páginas, reveló cómo hacer un «espejo» para ser convocado y cuyo secreto está depositado únicamente entre los cuatro chicos que recibieron sus mensajes el cual guardan celosamente. Su energía es atraída por dos sellos místicos, uno que es utilizado cuando se pronuncia su invocación y el segundo que se inscribe en el reverso de su «espejo».

Ángeles

SELLO

 

AZRAEL SELLO

ORACIÓN

“En el Nombre Impronunciable yo te recuerdo en mí, Azrael,
Ángel terrible de la Muerte de la vida,
y dulce de la Vida de la muerte.
Nombre cercano y lejano.
Nombre dorado de Luz y rojo de vida en la lucha.
Nombre de los lejanos abismos de nuestro destino
que nos ensalzas hasta las alturas de la Gran Fusión en Dios.
Nombre que aterra pronunciar a aquellos
que no han comprendido el sentido de la existencia terrena.
¡Yo te recuerdo en mí, Azrael,
como la única verdad de mi destino mundano!
¡Yo SÉ que nací para cumplir con mis sagrados Compromisos
y luego partir hacia lo impronunciable!
Otórgame la calma, la Paz, la tranquilidad y la sonrisa
el día en que deba salir mi alma de este mi cuerpo,
para servir como ejemplo a cuantos sean testigos de mi despedida.
Yo te recuerdo en mí, Azrael,
como Luz del final de mis Caminos que terminan allá en el Horizonte.
Seré Paz.
Seré Serenidad.
Seré Ejemplo.
Seré Gratitud.
Seré VIDA.
Amén. Amén. Amén.”