INICIADO

Categoría: GRADOS DE CONSCIENCIA
Fuente: Fuente varias
Significado: “El que ha comenzado”
Símbolo: Caminantes

Persona comprometida ritualmente en el Amor, la Consciencia y la Libertad hacia toda la humanidad sin distinción de sexo, raza, ideología o religión, así como de trabajar espiritualmente a través del símbolo en comunión con todos los Iniciados del mundo discretamente, dentro de una estructura hierárquica; y también en solitario. En el A.D.A.M.A. son sinónimo de los “Dignos de Confianza”, y también son llamados en el Libro de Samahel como los “Caminantes”.
El Iniciado es aquel que tiene un profundo respeto por todo acto ritual y simbólico de cualquier religión, oficial o no, sector místico y filosofía, ya que Sabe que ello –en conjunto- es un Todo donde existe la Verdad que nunca es patrimonio de un grupo o persona. En ello demuestra que es Consciente y Sabio. Ver también Caminante, Digno de Confianza y Autoiniciación para ampliar el concepto que nos ocupa.

INICIACIÓN

Categoría: CICLOS SIMBÓLICOS
Fuente: Basado en el A.D.A.M.A. y el Libro de Samahel
Significado:
Símbolo: De la Apertura y el inicio del Camino

En general, ceremonia ritual por medio de la cual, y siguiendo un texto patrón cargado de símbolos, un profano es admitido dentro de una Orden, culto, religión o grupo tribal.
Son cinco las Órdenes descritas por Humiel, y partícipes de la Revolución del Amor, en las que existen ceremonias iniciáticas: Orden de Gabriel, Orden de Rafael, Orden de Uriel, Orden Santa y Orden de los Antiguos.
En la Orden de Miguel no existe una Iniciación propiamente dicha ya que los miembros (excepto dos) son en realidad Cargos no vitalicios.
En la Orden de los Guardianes, en realidad existe la Autoiniciación, sin la participación de un Oficiante, aunque sí que debe haber (según los textos a los que hemos tenido acceso) al menos tres testigos del evento.

SEISCIENTOS SESENTA Y SEIS (666)

Categoría: NÚMEROS SIMBÓLICOS
Fuente: Basado en el A.D.A.M.A. y el Libro de Samahel
Significado:
Símbolo:

Encontramos en la Biblia este número en varias ocasiones.
En Reyes 10,14 se nos dice “El peso del oro que recibía Salomón en un solo año ascendía a seiscientos sesenta y seis talentos”. En Esdras 2,13 se habla del 666 como el número de los hijos de Adonicam, nombre que se traduce precisamente por; “Señor de los Enemigos”, y en el Apocalipsis de Juan; 13,18 de nuevo se menciona a la Bestia; “… y su número es seiscientos sesenta y seis…”
Sustituyendo los valores del número que os ocupa por letras del alfabeto latino nos aparece ; DCLXVI (supuesto acróstico de las palabras): Domitianus Caesar Legatos Xsti Violenter Infertecit, que traducido vendría a decir: “Domiciano, César da muerte violenta a los enviados de Cristo” … por lo que se pensó durante mucho tiempo que el 666 se refería al César; aunque también gemiátricamente se traduciría como; Nero Caesar (Nerón César) o posiblemente “Señor Negro” o “Señor de la Oscuridad” …, seguiremos pues investigando todas las posibilidades.

INFIERNO

Categoría: METAFÍSICA Y MÍSTICA
Fuente: Basado en el A.D.A.M.A. y el Libro de Samahel
Significado: “lo inferior”, “parte de abajo”
Símbolo:

Palabra que procede del latín Infero “lo inferior” o de Infernus, la “parte de abajo”. Tiene un sentido filosófico neoplatónico, apoyando la idea evolutiva de alma (parte divina) y del cuerpo (parte mundana). Entre los egipcios, no fue el infierno un lugar de castigo por el fuego hasta la XVII ó XVIII dinastía, cuando Tifón fue transformado de un dios a un diablo.
La idea supersticiosa de un lugar abrasador y de almas atormentadas en él, es una conjetura puramente egipcia históricamente inculcada y extendida entre las masas ignorantes.
En la Biblia se relaciona el término “infierno” con la Gehenna, aunque esta voz hebrea jamás tuvo en realidad el significado que le dio la ortodoxia cristiana; pues era en sí el nombre de un valle de Jerusalén llamado Ge-Hinnom, profanado en la antigüedad por sacrificios de niños, los cuales eran quemados en ofrenda al dios Moloch (Levítico 18,21), por lo que a partir de entonces fue considerado sinónimo de un “lugar maldito”.
En Números 16,33 aparece la palabra “Seol”, de raíz desconocida, que designaba las profundidades de la tierra, un lugar a donde “bajaban” los muertos y en el que, buenos y malos, tendrían una lúgubre supervivencia. Un ámbito donde no se alababa a Dios, aunque el Poder del Único se ejercía incluso en aquella desolada mansión.
La doctrina hebrea de las recompensas, de las penas de ultratumba y de la resurrección, no aparece claramente hasta el final del Antiguo Testamento (Libro de la Sabiduría 3,4s.s.), en conexión con la creencia de la inmortalidad (atanasia), tan familiar entre los griegos. De hecho, según la creencia griega, existía el Hades o Aides; “lo invisible”; el reino de las sombras, siendo el Tártaro una de sus regiones, lugar de oscuridad completa parecido a la región del sueño sin ensueños del Amenti egipcio.
El Hades era un escenario de justicia retributiva, kármico, pero no el infierno que se predica en la ortodoxia cristiana; y curiosamente así lo confirma el hecho de que, tras haber pasado allá un tiempo pertinente de expiación (purificación) de sus culpas, y antes de abandonar el reino de las sombras, las almas debían beber de las aguas de uno de los ríos allí existentes, el Leteo (del griego Lethé, “olvido”) el cual tenía la virtud de borrar el recuerdo de su vida anterior, dejando en la memoria tan sólo vagas reminiscencias al reencarnarse. Con esta alegoría tan ingeniosa, los antiguos griegos explicaban la pérdida de memoria de nuestras vidas pasadas.
Tanto en el Libro de Samahel como en el A.D.A.M.A.(especialmente en el Libro de los Guardianes) se nos dice que el infierno no existe en otro mundo, en otro plano, sino que se encuentra en la Tierra, en la mente humana; donde purgamos nuestras culpas, ofensas o agravios, hasta reintegrarnos con Dios, la Luz Una.
Así pues, cuando en estos textos se hablamos de “infernales”, “abismados”, o “caídos”, referimos estados mentales, terrenos y tangibles en oposición a: “Elevados”, “Celestiales” y “Reintegrados”.

SELAK

Categoría: SOMBRAS
Fuente: Basado en el A.D.A.M.A. y el Libro de Samahel
Significado: “Derribar” o “Amputar, talar”
Símbolo: Oscuridad de los celos femeninos hacia el mismo sexo

Una de las muchas bajas energías que proceden de Af (ira) y que se muestran en el Libro de las 2.000 Páginas. Su nombre procede del hebreo y se traduce al castellano como; “Derribar” o también “Amputar o talar”.
Esta sombra es la causante psíquica de que existan mujeres, (frecuentemente entradas en edad) que sientan celos de otras más jóvenes en sentido laboral y personal.
Selak suele proyectarse en aquellas féminas que ya cumplieron con sus metas, siendo habitualmente; independientes, activas y de vasta cultura.
Éstas, al observar como otras más jóvenes alcanzan su mismo lugar o posición, equiparándoseles e incluso aventajándolas, en lugar de apoyarlas o ayudarlas mostrarán una actitud envidiosa y crítica hacia las demás, llegando incluso a rebajarlas, criticarlas, hundirlas o menospreciarlas.
Es la Oscuridad de los celos femeninos ante el éxito de su mismo sexo.

INCIENSO

Categoría: SÍMBOLOS
Fuente: Basado en el A.D.A.M.A. y el Libro de Samahel
Significado: de “Incendere”, “Encender”
Símbolo: de la divinidad, las oraciones, acto de purificación

El incienso es el símbolo de la Divinidad, pero también simboliza las oraciones de los justos que se elevan hacia el cielo a causa del ardor, o fuego, en el corazón de quienes las pronuncian.
Quemar incienso en algún lugar determinado, pronunciando o no oraciones, sería un acto de purificación y disposición para el trabajo ritual que se va a emprender.
Existen varias clases de incienso:
Atractores de energías positivas: Olíbano, Estoraque, Benjuí, Almizcle, etc.
Repelente de energías negativas: Mirra, Copal, Gálbano, Bálsamo de Tolú, etc.
Neutro: Acíbar, Opopánax, Alcanfor, Onique, etc.
En el Libro de Ké se muestran infinidad de mezclas de docenas de ellos para fines Místicos, Sagrados, Mágicos, Curativos, Personales y Atractores para cientos de Virtudes o Ángeles, cuyas fórmulas se especifican minuciosamente.

INCENSARIO

Categoría: SÍMBOLOS
Fuente: Basado en el A.D.A.M.A. y el Libro de Samahel
Significado: “Portador de Incienso”
Símbolo: Recipiente que hace brotar oraciones

Es el símbolo del ser que ora, que “arde de buenas intenciones” y por la necesidad de ser escuchado se eleva el humo de la oración (el incienso). El incensario se coloca en el Este, lugar que corresponde al elemento aire en todos los altares místicos. En el llamado Templo de los Caminantes se coloca sobre la Mesa Sagrada, según el texto “La Escritura Críptica, El Palacio”, y entonces su símbolo resulta como el recipiente que hace brotar oraciones sacralizadas que se elevan hasta el Cielo desde el Equilibrio.

SEMBRE

Categoría: LUCES
Fuente: Basado en el A.D.A.M.A. y el Libro de Samahel
Significado: “Forma Lumínica”
Símbolo: Ángel de la Forma Mágico-Mística

Ángel cuya Virtud es invocada en la Orden de Uriel. Su nombre procede del Euskara y se traduce al castellano como; “Hijo” (Seme).
Este nombre, como otros más, ha sido hallado en estelas y vestigios de la época romana fechadas en el siglo I diciéndose de ellos (de dichos nombres) que pudieran ser las primeras palabras escritas en Euskara tratándose de dioses o diosas, correspondiéndose en la actualidad con nombres comunes en el vocabulario vasco.
Esta Energía es en sí el Egregor con el que las Damas Blancas denominan a la “Forma Lumínica” que ellas modelan utilizando la Energía que fluye del Cosmos y la Tierra liberada por la Orden de Gabriel.
Es el Ángel de la Forma Mágico-Mística.