GNOMOS

Categoría: ENTIDADES MÍSTICAS
Fuente: Basado en el A.D.A.M.A. y el Libro de Samahel
Significado: “Ser Inteligente”
Símbolo:

Son las Energías de las que están constituidas el elemento Tierra, amigas del hombre y compuestos de las más sutiles partes de la tierra la cual guardan. Los cabalistas hebreos son los primeros en hablar de ellos cobrando fama durante la Edad Media, siendo desde entonces protagonistas de muchos y conocidos cuentos de tradición popular europea.
Iconográficamente se les representa como seres diminutos con atuendos de minero.
El vocablo gnomo deriva del sánscrito JNA, “conocer”, que influyó en el griego gnomai, “ser inteligente”.
El Talmuz reconoce la existencia de estas Energías Elementales, y así nos habla de un gnomo llamado SAMIR con forma de gusano, del tamaño de un grano de arena y que prestó a Salomón sus servicios abriendo rocas y extrayendo de ellas los bloques de granito con los que se construyó el Templo de Jerusalén.
Religiosos, escritores, místicos, magos, ocultistas e incluso sabios de renombre se han preocupado a lo largo de los siglos por estas curiosas Energías, incluso declarando haberlas visto materializadas de las más diversas formas, como por ejemplo: la Abadesa Magdalena de la Cruz, Pico de la Mirándola, Marcilio Ficino, Paracelso, Reuchlin, Gustavo Adolfo Bécquer, Maucci, Jambico, Frederik Ugarph, etc… por citar algunos.
El color que se asocia a los gnomos es el marrón o el negro, tal y como al elemento del que son Energías. Su Rey es Korab.

ELEMENTALES

SELLO

Gnomos sello

ORACIÓN DE LOS GNOMOS

“Rey invisible que has tomado la tierra para apoyo
y que cruzas los abismos para llenarnos de tu poder;
tú, cuyo nombre haces temblar al mundo;
tú, que haces correr los siete metales en las venas de la tierra;
monarca de las siete luces,
remunerador de los obreros subterráneos,
condúcenos al aire deseable y al reino de la claridad.
Nosotros velamos y trabajamos sin descanso,
nosotros buscamos por las doce piedras de la ciudad santa,
por los talismanes que están abismados,
por el agujero que atraviesa el centro del mundo.
¡Señor, Señor!,
ten lástima de los que sufren,
ensancha nuestros pechos,
levanta nuestras cabezas, engrandécenos.
¡Oh, estabilidad y movimiento!
¡Oh, día y noche!
¡Oh, oscuridad velada de luz!
¡Oh, maestro que jamás retienes el salario de tus trabajadores!
¡Oh, blancura argentina!
¡Oh, resplandor dorado!
¡Oh, corona de diamantes vivos y melodiosos!
Tú, que llevas el cielo en tu dedo como una sortija de zafiros;
tú, que ocultas bajo la tierra, en el reino de las pedrerías,
la esencia maravillosa de las estrellas,
vive, reina y sé el eterno dispensador de las riquezas
de las que nos has hecho guardianes.
Así sea”.