Categoría: ENTIDADES MÍSTICAS
Fuente: Basado en el A.D.A.M.A. y el Libro de Samahel
Significado:
Símbolo:
Son las Energías que pueblan las aguas cuyo Rey es el Ángel TELIHED. La iconografía ha representado a éstas como jóvenes desnudas que surgen de las aguas que pueblan provistas de una larga cabellera flotante y húmeda. Ya los griegos las clasificaron en varios grupos de acuerdo con el medio del que proceden.
Así, sabemos de las Oceánidas (de los océanos) entre las que las más importantes llevan por nombre ELECTRA, ADMETES, CALIPSO, STYX, ASIA, DÓRIDE y METIS.
Nereidas (de los mares interiores) que son 50 entre las que están ANFÍTRITE, GALATIA, PSAMATIA y TETIS.
Náyades (aguas dulces). Las Náyades se dividían también en Potámides (ríos, riachuelos y riberas), Creneas o Pegeas (fuentes o manantiales), Limnades (estanques).
En general todas esta Ondinas presidían las aguas que tenían propiedades curativas o mágicas, y es bastante curioso que este líquido tenga mucho que ver con las llamadas “apariciones marianas” en las que, de «ipsofacto», éste queda convertido en milagroso. Existieron y existan tradiciones sagradas de lagos y ríos curativos tanto para el Espíritu como para el cuerpo (la piscina de Jerusalén que era agitada por un Ángel y sus aguas curaban, el Ganges, el Jordán, la Gruta del río Anigro, Fátima, Umbe, etc…)
El color que se asocia a las Ondinas es el verde, tal y como al elemento del que son Energías.
ELEMENTALES
SELLO
ORACIÓN DE LAS ONDINAS
“Rey impetuoso y terrible del mar.
Tú, que tienes las llaves de las cataratas del cielo,
que encierras las aguas subterráneas
en las profundidades de la tierra.
Rey del diluvio y de las lluvias de la Primavera
y de las aguas torrenciales.
Tú que abres los manantiales de los ríos y de las fuentes;
tú, que mandas a la humedad,
que equivale a la sangre de la tierra,
se transforme en savia de las plantas,
te adoramos y te invocamos.
A nosotros, que somos tus móviles e inestables criaturas,
háblanos en medio de las grandes conmociones del mar
y temblaremos ante tu presencia;
háblanos en el murmullo de las aguas límpidas
y ansiaremos tu amor.
¡Oh, inmensidad , en la cual van a perderse todos los ríos del ser,
que incesantemente renacen en ti!
¡Oh, Océano de las perfecciones infinitas!
¡Culminación que se contempla en la profundidad!
¡Profundidad que te exhalas a las alturas,
condúcenos a la verdadera vida por la inteligencia y el amor!
¡Llévanos a la inmortalidad por el sacrificio,
a fin de que lleguemos a ser dignos de ofrecerte un día el agua,
la sangre y las lágrimas para el perdón de los errores.
¡Sálvanos! Así sea”.
