Categoría: ENTIDADES MÍSTICAS
Fuente: Basado en el A.D.A.M.A. y el Libro de Samahel
Significado: “Genio”
Símbolo:
Son las Energías que pueblan el aire. Según la tradición cabalística son Espíritus Elementales compuestos de los más puros átomos del aire. Su nombre viene del latín sulfí, sylfi, sylfiorum, “genio” entre los galos. Según los libros cabalísticos del siglo XVI, forman tres legiones mandadas por tres “capitanes”: DAMALECH, TAYNOR y SAYANON y todos a su vez obedecen al príncipe ARIEL, vasallo a su vez del Rey del que no dan su nombre, pero que el Libro de Samahel en su página número 1307 del 5º tomo, nos dice; se llama JASAN.
Según los antiguos germanos los revestían iconográficamente de muy variadas formas: unas veces eran hermosos y gráciles, otras pequeños y feos; ora varones, otrora hembras. En los tiempos antiguos se les consideraba; unas veces benéficos y otras maléficos, hasta el punto que se les instituyó un culto especial, y sobre todos, especialmente a un «silpho» llamado JOVE.
El color que se asocia a estas Energías es el azul, tal y como al elemento que constituyen.
ELEMENTALES
SELLO
ORACIÓN DE LOS SILPHOS
“Espíritu de Luz,
Espíritu de Sabiduría,
Rey Increado,
cuyo aliento da y recoge la forma de todos los seres;
Tú, aquel ante quien la vida de todo lo creado
es una sombra cambiante y un vapor que pasa;
tú, que subes a las nubes
y que vas llevado por las alas de los vientos;
tú, que respiras y así pueblas los espacios sin fin;
tú que aspiras y todo lo que de ti sale a ti vuelve.
Movimiento sin fin en la estabilidad eterna,
sé eternamente bendito.
Nosotros te alabamos y bendecimos
en el imperio de la luz creada,
de las sombras, de los reflejos y de las imágenes
y sin cesar aspiramos a tu inmutable e imperecedera claridad.
Deja llegar hasta nosotros la luz de tu inteligencia,
el calor de tu amor.
Entonces lo que es móvil será fijo,
la sombra será un cuerpo,
el Espíritu del aire será un alma,
el sueño será una realidad.
Y nosotros no seremos ya arrollados por la tormenta,
pues retendremos las bridas
de los alados caballos de la aurora
y dirigiremos la carrera de los vientos de la noche
para volar ante tu presencia.
¡Oh suspiro creador de todos los seres!
En el flujo y reflujo de tu Eterna palabra,
que es el Océano Divino del Movimiento,
¡Protégenos!
