SELLO
ORACIÓN
“Con la derecha sujeto la antorcha de luz
que emana de la chispa de Dios,
acercaros y observad en el corazón de los que sois semejantes,
el rescoldo de Dios mi Supremo Señor.
No tengo espada pues soy la claridad y la palabra,
no la necesito, pues la luz misma que contemplo
y soy disipa todas las tinieblas.
Hablo en nombre de quien me explosionó
en miles de entendimientos
y del que respirando, estos mismos, vuelven a ser Él.
Yo alumbro al que no teme quemarse
en el entendimiento y la sabiduría.
Yo alumbro al que traspasa el umbral de la materia
y se asoma, como el rayo, a las cumbres del seol.
Sed benditos los que sois vasallos de esta claridad,
y aun siéndolo, servís de ejemplo de humildad.
Mi estandarte revela la resurrección de las almas
en la Unidad con el Espíritu Puro.
Orad conmigo, y junto a mi la nueva oración que dice:
“Ven a mi Espíritu Perfecto e inflámame con Tu amor.
Ven a mi Espíritu Perfecto
y hazme ser el más humilde de los mortales”.
Escúchame Padre Creador
y otorga a los mortales el Faro Divino que represento,
que transmuten su cuerpo en Energía
y que lo perecedero sea abrasado
en el calor de Tu inmenso Amor.
Ardo en el deseo de ser Tú,
cuando no exista ya ningún ser al que iluminar.
Ardo en el deseo de poseerte
y ser Uno Contigo y mis Virtudes hermanas
cuando los rostros de la materia, por fin,
se hayan cegado por tu resplandor infinito (+).
Que el Amor del Espíritu os bendiga, humanos.
Así sea.”
SELLO
ORACIÓN PARA URIEL
“En el Nombre de las Tres Manifestaciones
cuyo misterio sólo es desvelado a los Sabios yo te invoco,
Energía de Uriel,
para que inflames mi alma toda y mi inteligencia
para atisbar los rayos de tu áurea Luz.
Deseo tomar parte en la ignición del mundo
y en su iluminación Espiritual como un artífice más
de esta gran Obra de Revolución en el Amor.
Deseo subir al carro luminoso que surca las Esferas
de los Universales lugares de acción y reacción
donde se manifiesta el gran Sol que alumbra a todo ser
sin importarle su condición, ni su procedencia ni su capacidad.
¡Heme aquí, Señor del Fuego el Graal,
convertido en cordero manso en la contienda
y en león fiero durante la paz!
¡Luz de la inteligencia,
antorcha del Saber,
reflejo de la Resurrección a un lugar nuevo!
Penetra en mí y hazme antorcha y luz entre los opuestos!
Amén. Amén. Amén”.

